No somos conscientes, pero casi todo lo que hacemos, cómo lo hacemos y las decisiones que tomamos, afectan directa o indirectamente a nuestro bolsillo.
Casi todo el mundo, en menor o mayor medida, hemos pasado estrecheces económicas, nos ha costado llegar a final de mes o ha llegado un imprevisto que nos ha dejado la cuenta bancaria temblando. Sólo unos pocos privilegiados se pueden permitir el lujo de no estar pendientes de la cuenta bancaria con el temor de que llegue la factura de la luz.
No niego que a veces me sorprendo pensando lo fantástico que sería que me tocase una cantidad indecente de dinero en la lotería para no tener que estar pendiente nunca más de si lo que hay en el banco es suficiente para llegar a final de mes. Pero seamos realistas, la probabilidad de que eso ocurra es de 1 entre ¿139.838.160?
Así que, mientras sigo soñando, no me queda otra que buscar otra manera de llenar mis bolsillos (siempre de manera legal, eh? 😉 ). Llevo tiempo leyendo libros que me ayuden a conseguir mi objetivo, pero aún no he encontrado un método que se ajuste a mi realidad.
Por lo que he decidido empezar el Proyecto Pennybags: Me he propuesto empezar a ser consciente de todo lo que hago y a cambiar mi manera de pensar y mis acciones para conseguir hacerme, céntimo a céntimo, con un ”colchoncillo” que me permita dormir con cierta tranquilidad, sin temor a que un imprevisto me deje la cuenta bancaria en números rojos o que la empresa para la que trabajo decida prescindir de mis servicios.
¿Me acompañas?